martes, 17 de enero de 2012

Chistes de Cacho Garay

Chistes de Cacho Garay


Un argentino escritor y un mexicano que se acaban de conocer, se reunen para platicar. El argentino le cuenta su novela al mexicano. Las horas pasan y el paciente y educado oyente permanece en silencio. El argentino habla y habla, hasta que pregunta: 
- Ahora vamos a hablar de vos, ché: ¿Qué te pareció mi novela? 


En el ferrocarril a Chihuahua, una pasajero argentino no deja dormir a los demás con sus comentarios en voz alta: 
- ¡Pero qué sé tengo, ché... pero qué sé tengo...! 
Es tanto el disgusto de todos por aquel argentino escandaloso, que cuando el tren para en Ciudad Delicias se bajan y le compran jugos y refrescos para calmarle la sed. Ellos, a su vez, quierenodescansaracuando menos el último tramo. Todos se acomodan en sus camarines, se tapan, cuando... 
- ¡Pero qué sé tenía, ché... pero que sé tenía...! 



Cuando los argentinos tienen complejo de inferioridad, se sienten como el resto de los mortales. 



Llegan dos argentinos a una fiesta y uno le pregunta al otro: 
- Ché, ¿les decimos que somos argentinos? 
- No, que se jodan. 

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